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El éxito en no hacer nada

Juan A. Esteban
Jul 1, 20261 min read
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l verano trae una de las tareas más difíciles del año: no hacer nada, y hacerlo bien. Parece fácil hasta que lo intentas: te tumbas y a los cuatro minutos la cabeza pregunta si no deberías estar aprovechando algo. Descansar también es una actividad que se puede hacer mal y, por supuesto, tenemos que mejorar. Hasta comprar la hamaca adecuada requiere la misma ambición que apuntarse a un máster.

Lo cómico es el esfuerzo que ponemos en relajarnos: la playlist perfecta para no pensar, aka meditar, la postura ideal para la siesta, la app que mide si hemos respirado lo suficiente. Optimizamos hasta la pereza. Y al final el verano se venga con las mejores horas que no son las que planeamos; esa tarde tonta en que se nos fue el santo al cielo mirando un ventilador girar.

No hacer nada no se entrena. Se permite. Y el día que de verdad lo consigues no te das ni cuenta —que es, justamente, la única señal de que lo has logrado.

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