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El arte y la buena conciencia

Juan A. Esteban
Jul 11, 20261 min read

Los proyectos participativos se aplauden por inclusivos y bienintencionados. Rara vez preguntamos si, además, son buenos como arte.

n la fundación que dirijo hacemos proyectos participativos: talleres, obras colaborativas, procesos que incluyen a quien suele quedar fuera. Se aplauden casi por defecto, con un vocabulario que ya conocemos —inclusivos, colaborativos, comprometidos—. Y ahí hay una pregunta incómoda que rara vez nos hacemos: cuando valoramos uno de estos proyectos, ¿lo juzgamos como arte, o como buena obra?

Es el centro de un debate que lleva dos décadas abierto —Claire Bishop frente a Grant Kester—, y que conviene conocer antes de seguir repartiendo elogios. He escrito sobre por qué la buena intención no basta como criterio artístico, sin caer en la caricatura de oponer bondad y forma.

→ Leer el texto completo en Cuaderno público

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